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Alimentos que Alargan la Vida\ comer para sanar

Batidos enriquecidos, que actúan sobre las bacterias que aumentan el riesgo de padecer cáncer al colon, son el último avance en materia de prevención de este mal. Y están siendo estudiados desde Cuba hasta el Reino Unido.

\por: Marieta Santi \fotos Juan Pablo Sierra| producción: Maria Muzard.

EL PRINCIPIO QUE HIPOCRATES proclamó siglos antes de Jesucristo está hoy más vigente que nunca:
“Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”. La relación comida y enfermedad tiene actualmente de cabeza a los especialistas de todo el mundo, quienes intentan dilucidar la relación entre lo que ingiere y cierto tipo de cánceres, especialmente los que atacan los órganos digestivos.

La razón de tanto afán la dan las cifras. Cada año se registran aproximadamente 1 millón de nuevos casos de cáncer colorrectal, y medio millón de muertes a nivel mundial. En Chile, el cáncer es la segunda causa de muerte de la población y en particular el cáncer colorrectal ocupa el tercer lugar después del gástrico y el biliar. Y su incidencia, según las estadísticas nacionales registradas entre 2000 y el 2003, va en ascenso.

Batidos enriquecidos, que actúan directo sobre las bacterias que aumentan el riesgo de padecer cáncer al colon, han surgido recientemente como el último avance en materia de prevención. En marzo de este año, un artículo publicado en el American Journal of Clinical Nutrition recoge la experiencia del SynCan  (grupo de investigadores europeos preocupados de la relación entre dieta y variadas enfermedades) y prebióticos (lactobacilos y bifidobacterias).

En el estudio, 80 pacientes (43 con pólipos y 37 con cáncer de colon diagnosticado) fueron divididos en dos grupos de tratamiento. Un grupo recibió 12 gramos de mezcla simbiótica y los demás solamente prebióticos. Por efecto de estos últimos, la población de Clostridium perfringens (bacteria indicadora de riesgo para cáncer de colon) se vio reducida en un 32% para quienes presentaban pólipos y un 22% para los otros pacientes.

Según los expertos, estos datos abren un enorme campo a investigar en el ámbito de los alimentos funcionales. El concepto es definido por la Food and Nutriton Borrad de la Nacional Academy of Sciences de EE.UU. como “un alimento que contiene productos potencialmente saludables, incluyendo cualquier alimento modificado o ingrediente de alimento que puede proporcionar un beneficio saludable mas allá del producido por los nutrientes tradicionales que contiene”.

En este rango se ubican los preparados con prebióticos (ingredientes no digeribles de la dieta que estimulan la actividad de un o más tipos de bacterias en el colon) y prebióticos (microorganismos vivos que favorecen el desarrollo de la flora microbiana en el intestino). Simbióticos se llama a la mezcla de ambos, que podrían asimilarse a “un batido de bacterias”.

En un paper publicado por el Instituto de Nutrición e Higiene de los alimentos de Cuba, la bioquímica Ada Lydua de las Cagigas y el master en nutricón Jorge Blanco aseveran que el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimentaria de su país ha desarrollado dos productos funcionales: Soyur, fermentado a partir de leche de soja con adición de bifidobacterias, y Bifigur, a partir de leche de búfala fermentada con las mismas bacterias, los cuales tendrían efectos en el tratamiento del cáncer gastro-intestinal.

Además, los cubanos sostienen que todas las leches fermentadas y los yogures pueden ser considerados probióticos, ya que actúan sobre la flora bacteriana.

Jaime rozowsky, director del Programa de Magister en Nutrición Clínica de la Universidad Católica, coincide en que probióticos y prebióticos son muy favorables para la salud gastrointestinal, ya que hay muchos estudios al respecto. Y no le parece mal que los chilenos consuman yogur al día o alguna bebida láctea enriquecida con probióticos. Eso sí, insiste en que en los prebióticos y probióticos tampoco está la panacea: “Cada día aparece algo nuevo y nuevas investigaciones. No podemos hablar de una píldora mágica”.

Es más, el especialista precisa que una buena dieta debe convinarse con más ejercicio, menos alcohol, menos estrés y mas descanso:
“Una persona que se alimenta sanamente lo más probable es que lleve una vida sana, que no fume y haga ejercicio, por lo qu será muy difícil determinar cuál es el elemento que influye en la no aparición del cáncer. Por eso pienso que la clave rd cambiar el estilo de vide, que incluya un cambio alimentario”.

\CRUCE DE FACTORES

Juan Carlos Glasinovic, gastroenterólogo de la Clínica Alemana, precisa que en la producción de cualquier enfermedad influyen tres elementos: una predisposición o suceptibilidad genética, factores ambientales del más diverso orden y finalmente la alimentación, destacando a veces uno por sobre los otros dos. Por eso, afirma el médico, es extremadamente complicado asegurar que comiendo determinado alimento se puede prevenir el cáncer.

“En los cánceres digestivos y en particular en el cáncer colorrectal (CCR), los factores relacionados a la alimentación pueden enconctrarse al estudiar grandes poblaciones. No obstante, es muy difícil sacar conclusiones que sean válidas, porque lo que puede ser bueno para algunos, puede no serlo para otros”, puntualisçza Glasinovic.

Sobre este último punto, hay que tener presente que si bien se ha estudiado que ingerir mñas calcio potegerñia del CRR, su ingesta facilita en algunos hombres el desarrollo del cáncer a la próstata, y en otras personas propiciaría la formación de cálculos renales.

“se puede hablar de alimentación sana, pero es muy arriesgado dar recomendaciones generalizadas”, advierte Juan Carlos Glasinovic.
“En estudios de Población, la gente que come más frutas y verduras parecería tener menos tendencia a padecer cáncer, pero una persona que sufre la enfermedad es extremadamente complicado saber que verdura no comió. Hay recomendaciones generales que pueden hacerse, pero no son panaceas ni funcionan igual para todos. Podemos recomendar tomar leche, pero mucha gente tiene intolerancia a la lactosa y para ellos no es bueno”, puntualiza.

El doctor de la UC Jaime Rozowsky opina que “junto con un estilo de vida que incluya ejercicios y no fumar, hay que aprender a comer alimentos sanos. Nosotros recomendamos una dieta muy variada y equilibrada, que vaya cambiando alimentos, porque no hay ningún alimento que sea perfecto, que aporte todas los vitaminas y minerales que el cuerpo necesita”.

Para ser más claro, explica que aunque se sabe que una dieta rica en fibra tiende a reducir la incidencia en el cáncer de colon, no puede decirse que hay una definitiva causa-efecto :”mas fibras = no cáncer”, que funcione igual en todas las personas.

“Si hay una cosa fundamental que hay que transmitirles a las personas es la importancia de tener uun estilo de vida sano”, insiste. Y agrega que “así como es dificil bajar de peso solamente haciendo ejercicios, no puede pensarse uno que va a estar bien solamente porque cambia la dieta. La salud es un todo que hay que balancear”.

\MENOS CARNE ROJA

Entrando en materia alimentaria, lo que recomiendan los especialistas es una dieta equilibrada y sana. El doctor Rozowsky y la doctora Camila Pierat -alumna del programa de la UC que dirige el facultativo- tocan el tema de un artículio publicado a fines del año pasado en la Revista Chilena de Nutrición.

El texto precisa que es recomendable comer frutas y verduras, porque existe una gran cantidad de estudios que relacionan su consumo con una reducción del cáncer de variados orígenes, especialmente del tubo digestivo. Pero hay excepciones: la papa y ciertos jugos de fruta pueden aumentar el riesgo de presentar la enfermedad, por su “alto índice glicémico y concomitante aumento de la secreción de insulina”.

La fibra dietética también ayudaría a la prevención del cáncer, especialmente de tipo colorrectal. Un estudio reciente, realizado en diez países europeos, demostró una reducción de un 25% en el riesgo de desarrollar ese tipo de cáncer asociada a un alto consumo de fibra dietética.

¿Dónde encontramos esta fibra? En los panes y cereales integrales, en las leguminosas y verduras (como la alcachofa) que no pueden ser digeridas por el organismo humano. Su función es disminuir el tiempo de tránsito de las heces por el intestino favorece, además, la salud en general.

Lo peor, y en esto coinciden diversos estudios internaciones, es el consumo exagerado de grasa saturada, presente en las carnes rojas, la yema del huevo, los embutidos, la leche entera, la margarina y el queso, entre otros alimentos. Es más, la Academia de Ciencia de Estados Unidos establece que el total de la grasa saturada en la dieta se relaciona con un incremento del riesgo de contraer cáncer. Y pone como ejemplo que el promedio de casos de cáncer entre los adventistas, que son vegetarianos, es aproximadamente la mitad del promedio de la población general.

Los adventistas, quienes no fuman ni consumen alcohol, han sido sujeto de estudios médicos desde 1954 hasta la fecha, ya que evidentemente son más sanos que el común de las personas

Aunque advierte que no hay alimentos malos, salvo los tóxicos como las grasas trans, aún presentes en algunas margarinas y productos de repostería, rozowsky recomienda disminuir las carnes rojas y concentrarse en las blancas, en especial el pescado. “No hay que ser exagerado, eso sí. Si alguien me dice 'quiero comerme un buen bife chorizo', yo le digo 'cómaselo, pero no lo haga todos los días'. Lo mismo si alguien quiere comer torta de chocolate o una gaseosa de vez en cuando, no sucede nada. Lo malo es la exageración. Si las calorías que se consumen son más de las que se gastan por la actividad física, el exceso se acumulará como grasa en el cuerpo”.

 

\EL HIGIENISMO

Mario Bernales Lillo (66), lingüista, miembro de la Academia de la Lengua y profesor de la Universidad de la Frontera, se curó de una leucemia y una hipertensión arterial crónica gracias a un metodo que muchos clasifican de extremo: el higienismo, filosofía naturópata cuyo pilar es una alimentación controlada rigurosamente.

El 2002, a Bernales se le diagnosticó un síndrome anémico que derivó en una leucemia, lo que se sumaba a su hipertensión arterial crónica y sobrepeso. Al inicio del año siguiente, el académico conoció a Mauricio Esteban, principal cultor del higienismo en Chile y quien acaba de lanzar un libro titualado Anti-Cáncer.

“Esteban me aconsejó cambiar mi alimentación radicalmente, cosa que hice después de investigar el método higienista. Al cambiar de alimentación reduje 14 kilos, mi digestión se normalizó y desapareció la leucemia”, cuenta al telefono desde Temuco.

A los dos meses de la nueva dieta, los médicos de la Clínica Alemana no encontraron rastros de leucemia en su sangre. “Nunca me pudieron explicar qué habia pasado, pero yo sé que se trataba de alimentación”.

Actualmente no necesita de ninguno de los medicamentos de los que antes dependía, lo que lo tiene “contento, ya que duermo bien y tengo lucidez como para seguir en la Universidad”.

Mauricio Esteban estudió higienismo en Alemania, luego de cursar medicina en Madrid. Explica que según esta filosofía, al comer hay que respetar la combinación de alimentos. Es prohibitivo mezclar proteínas (carne, pescado, legumbres) con hidratos de carbono ( avena, arroz, trigo, centeno, cebada, maíz, papas), como también frutas con verduras, o frutas dulces con ácidas.

La idea de fondo es “no consumir nada dañino para el cuerpo o el aparato digestivo, que es donde va quedando todo lo que sobra”. Y para terminar, aclara que “parece difícil ser higienista, pero no lo es. Podermos comer sabroso y sano, hay que tener imaginación”.

 

 

. contacto e-mail: higienismoh@gmail.com

fono: 9200782 - Santiago de Chile .

 

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